Déjame mostrarte una pequeña parte de mi.

Un trocito de lo que soy.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Lo arruinaría todo.



No sabía luchar contra que la ignorasen. Era algo que estaba por encima de todas sus posibilidades. Algo se agolpaba en sus ojos, en su mente, en cada parte del cuerpo. Una necesidad, mas grande que cualquier otra cosa. No podía ignorarla. Y por ello estaba dispuesta a hacer lo que fuera.

El cerebro se nublaba, ya no pensaba con claridad, los ojos anegados de lagrimas y movimientos repetitivos,  cada vez que no obtenía su objetivo. Una y otra vez, y a cada cual con mayor intensidad, mas ansiedad, mas necesidad, menos capacidad racional. Se volvía loca. Pataleaba, daba puñetazos, lloraba y gritaba al cielo que por favor la hablase.

Pero solo había silencio, una y otra y otra vez. Y cada intento, mas atrevido, estaba segura de que era capaz de irse hasta donde fuera solo por conseguir una respuesta. Estaba segura de que era capaz de plantarse en la maldita puerta de su casa y gritarle que la hiciese caso, que no podía ignorarla así, que la destrozaba, que la impedía pensar, que ella estaba bien, que por que había venido a joderla y a ignorarla haciéndoselo imposible.

Ahora respiraba profundo y se planteaba como luchar contra sus demonios. Lo arruinaría todo si no era capaz de controlar eso. Todo, a ella, a los de su alrededor, todo.

Estaba claro, la maldita prueba que faltaba, había sido demasiado sencillo, ¿las otras ansiedades?.. esas las tenía controladas, habían sido fáciles; ¿el vivir echando de menos a alguien?.. también sabía lo que era, y aunque duro, pasaría. ¿Pero este tipo de ansiedad? este estaba fuera de sus capacidades, o no, pero aun no sabía como manejarlo.

Ahora respiró.. y dejó que todo pasase.

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